28 abr. 2009

EL SEXO Y LAS MUJERES


¿Por qué es tan difícil para las mujeres hablar sobre su no virginidad?

Esta pregunta recorre mis pensamientos en estos momentos...

¿Por qué si es que admiten esta situación, cada vez que se toca el tema hacen lo imposible para que la conversación no gire en torno a ellas?.

Andaba fisgoneando en el Blog de una amiga donde descubrí relatos de encuentro fugaces que ella había tenido con alguna pareja del momento, me sorprendió lo que leí y me puso ciertamente incomodo por el hecho que es una persona cercana. A pesar de ello, debo confesar que la lectura no me pareció tan aburrida y ciertamente me gusto.

Bajo el efecto de mi vanidad de Cristóbal Colon, se me ocurrió la grandiosa idea de escribirle a su correo, el que lee cada minuto del día, con la finalidad de que sepa que había leído su Blog y sus pecaminosos encuentros.

Minutos más tarde el sonido del celular me alertó del eminente peligro que se venia:

- Por que mierda andas revisando mis cosas privadas y buscando sobre mi vida
- No, lo que pasa es que encontré tu Blog de casualidad

Vil mentira, había buscado su blog a través de Google.

- Tu si que te pasaste, una ya no puede confiar en nadie
- Lo siento, no quise que te incomodaras de esa forma
- No vuelvas a hacer estupideces, ya me malograste el día, me siento muy enojada y avergonzada

No sabia que decir…

- De verdad que lo siento

En ese momento con todos los gritos que escuche sentí cierto placer insano por haber leído el Blog.

- Otro día hablamos cuando se me pase la cólera, Chao

No dejo ni siquiera que me despidiera y me colgó.

Hace varios días que no se de ella, está de más decir que sigue enojada conmigo por leer su Blog “Público” y enterarme de sus cuestiones intimas.

Lo que he aprendido son dos cosas: Primero, cuando descubra una curiosidad de alguna mujer no correré a contárselo, especialmente a ella misma. Segundo, nunca pero nunca, mencionare directamente sobre el estatus de la no virginidad de las mujeres, que al parecer es una verdad incomoda para ellas.

En estos momentos, tengo unas ganas de leer por décima vez ese dichoso Blog y después escribir el décimo mail pidiendo disculpas.

27 abr. 2009

LA VECINA DE AL LADO




Era el año de 1988, cuando apenas tenía cuatro años de edad. En la época que vivía con mis padres como saltamontes alquilando casa. Llegamos a la calle de Tayabamba, una calle atiborrada de comerciantes informales que con el simple hecho de mirarles la cara sentía tanto miedo que corría a los brazos de mi madre.

Ese año fue el año que conocí a la vecina de al lado, una niña escuálida de nueve años, hermana del mejor amigo que hice en el barrio. Niña de piel morena, cabello extremadamente largo y aparentemente inocente.


Un día en donde ya teníamos cierta amistad con mi vecina, ella me pidió que fuéramos novios y por falta de conocimiento del significado de la palabra, mi respuesta fue un “ya pues”.

El momento cumbre de mi tan precoz relación fue el día en que mi vecina me contó que los novios se besaban en la boca.

- ¿Y porqué se besaban en la boca? - inocente le pregunte.
- Eso es lo que hacen los novios y ya no me preguntes más cosas sin sentido -  me respondió. Ahora que lo pienso ella tampoco tenía la menor idea.

Lo siguiente que supe es que estaba besándome con mi vecina y que lo único que atine a hacer era quedarme quieto hasta que todo terminara.

Ese fue el inicio de mi fanatismo por los besos, por ese gran y extraño momento en mi vida.

Actualmente, muchas veces me viene a la mente esa escena y me pregunto:

¿Dónde estas vecina de al lado?