29 jul. 2009

LA LLAMADA

Aló, Lucy te habla Anthony. […] pues te llamaba para preguntarte como estas. […] sé que estas enojada conmigo, pero quería saber que todo esté bien entre tú y yo. […] Entiéndeme por favor me gustas muchísimo y cada día estoy aprendiendo a quererte mucho más. […] Realmente no sé porque te enojas conmigo, lo único que hago es tratar de ser lo más sincero contigo y conmigo mismo. No comprendes lo mucho que significa que estés tú a mi lado. […] Si sé, que a veces me comporto como un patán, que no le importa nada, ni nadie. […] Te pido que me comprendas que la estoy olvidando. Te juro que ya no la amo. […] No puedes pedirle a mi corazón que no sienta esto lo que siente y que sienta lo que no siente. […] Tú eres una personita excelente, ten por seguro que enamorado de ti lo estoy y que mi corazón va terminar amándote como no tienes idea. […] Por favor no llores, te lo ruego me parte el alma, me siento como una persona detestable, por favor deja de llorar. […] No me digas eso que me siento culpable por ser sincero contigo, por querer amarte y por querer aprender amar nuevamente […] No Lucy, tú no eres ningún clavo, cuantos hombres estarían locamente enamorados de ti por tu belleza y sonrisa. Tú eres la persona que escogí para volver enamorarme, únicamente es eso. […] ¿Que dices? […] No digas eso por favor, ni siquiera lo pienses, no cometas ninguna locura […] ¿Qué estás haciendo? No hagas tonterías que podrías arrepentirte. […] Piensa las cosas antes de hacerlas, debes tener cabeza fría, yo solo te estoy pidiendo una oportunidad, pero si crees que esta demás, te juro que me voy a alejar de ti. […] Espérame voy para allá, no hagas nada por favor, sabes que me importas mucho […] ¡No cuelgues! Lucy… Lucy… ¡Aló! Lucy…

16 jul. 2009

LA REVISTA PORNO


Fue el año de 1998. Cursaba el tercer año de secundaria, si es que no me equivoco. Era la hora de recreo y por algún motivo, que realmente no recuerdo, conversaba con un compañero de clases al cual apodábamos “El Corcho” – al parecer por sus pocas habilidades motoras – sobre revistas pornográficas que habíamos visto.

Si existe los conocedores de animales, los conocedores de tipos de flores, los conocedores de moda, los conocedores de cualquier cosa, entonces, necesariamente existen los conocedores de revistas porno, en la cual mi compañero y yo éramos duchos con respecto al tema.

Hablábamos de cual o que revista era mejor, que modelos aparecieron en Playboy o en Penthouse o inclusive en Hustler, además de cual de las revistas baratas que vendían en el puesto de periódico era la más calentona. Era una conversación rica en conocimientos donde se debatía diferentes puntos de vista.

Le comenté – con tono de orgullo – que entre mis posesiones más preciosas tenia una revista de colección de Playboy en edición a blanco y negro, dando referencia a su antigüedad.

- Debe ser todo un trofeo para ti. Ya pues enséñame, quiero verla – con cara de cojudo.

- Estas huevon, ese tipo de cosas se ven en ocasiones únicas y especiales, así que no jodas – en son de sarcasmo al verle la cara de curioso que tenia.

- Te engríes por tu cochina revista. No seas malo, solo para darle una ojeada nada más.

Comienzo a reírme ante su frustración, por mi negativa de no querer mostrarle la revista. Trato de cambiar el tema de conversación, pero ya era difícil que su mente piense en otra cosa que no sea la dichosa revista.

- ¿Cuanto quieres por tu revista?

- ¡Que te pasa!, me estas pidiendo prácticamente que te venda mi alma – enojado por el ofrecimiento.

- Ya pues chato, te doy veinte mangos.

Cae sudor por mi frente al escuchar el precio, me imagino las diferentes cosas que podía comprar con ese dinero:

1. El último disco de los Red Hot Chili Paper, el Californication. Aunque no entendía ninguna palabra de lo que decían, no sé porque idiotamente me gustaba.

2.Veinte hamburguesas de un sol cada una, si al chavo le gustaban las tortas de jamón pues a mi me gustaban las Hamburguesas de Carne en la tía “Muerte Lenta”.

3. Ir al billar el que quedaba por mi casa y retar a jugar a quien se me ocurriera, debo confesar que era malísimo, me ganaban con una sola mano y con los ojos cerrados, pero era otro vicio juvenil.

Vuelvo a la realidad y veo al maldito judas que sigue esperando mi respuesta.

- ¡Ya te dije que no la vendo! – tratando de no demostrar mis ansias por el dinero.

- Te doy treinta y la última de Penthouse

Con ese ofrecimiento no me quedo más remedio en aceptar la propuesta y quedar en que al día siguiente le entregaría lo pactado.
(...)

Tal y como habíamos acordado hicimos el intercambio en el salón de clases, como si se tratara de algún tipo de negocio ilícito, muy discretamente. Ya con el dinero y la nueva revista en mi mano, la cual guarde en lo más secreto de mi mochila, me senté en la primera carpeta con la idea criminal de que los que se sientan adelante son los mongos que no se les puede ocurrir ese tipo de ideas, ni realizar ese tipo de cosas.

Por el otro lado el nuevo dueño de mi revista, no pudo aguantarse las ganas de mirar las pecaminosas páginas y desde la última carpeta de la fila, abre su nueva adquisición. Obviamente los demás compañeros de clases al darse cuenta del suceso, lo rodearon formando una evidente algarabía, para satisfacer su curiosidad con las imágenes inmorales.

De un momento a otro entra el profesor de turno se percata que ocurría algo extraño en el salón de clases.

- ¡Joven!, si usted, ¿que es lo que tiene ahí? – con una voz autoritaria

- ¡Nada profesor!, nada

- ¡Cómo que nada! – Acercando al culpable – ni se le vaya ocurrir moverse que lo jalo en el curso

Con clara impotencia el culpable, hizo lo que le indicaron, el profesor le quita la revista y se le nota la cara endemoniada por la ira (En un post anterior mencione que estudie en un colegio de Hermanos, por lo cual era doble culpa, imagínense que rezábamos todos los días).

- ¿A quien le pertenece esto?

¡No jodas!, técnicamente la revista ya no me pertenece, no creo que el Corcho rompa el código de hombres, de no ser soplón – Pienso mientras escucho el griterío de mi profesor, sin voltear a ver nada.

- ¡Pues! ¡Pues! – muy nervioso, mismo fiera acorralada en eminente muerte – de Anthony profesor.

Terminamos el Corcho y yo sentados en la Dirección conversando con el Hermano Director, sobre lo mucho que vamos a tener que hacer para ganarnos nuevamente el cielo y que por el momento ya estábamos destinados a un solo lugar: “El Infierno”.

8 jul. 2009

HOMBRES ASESINOS


Este es el quinto domingo consecutivo que lo visito, nunca pensé en estar envuelto en esta situación tan deprimente. Cada vez lo veo más flaco, ojeroso y sin ganas de seguir viviendo.

Pues si señores, de lo que estoy hablando es del amigo con el cual compartí muchas bribonadas desde muy pequeño, muchas conversaciones y una magnífica amistad; y que por haber cometido un horrendo crimen tiene como nueva morada “la cárcel”, sin pena, sin gloria y con el sufrimiento de sus amigos, padres y familia que ha dejado.

Para narrar lo sucedido, tendría que remontarme al año dos mil uno, año en que al parecer él era el hombre más afortunado del mundo, con una mujer que lo amaba y el recién nacimiento de su hija, que a pesar que no tenía donde caerse muerto, los padres de ambos se habían comprometido en ayudarlos en la manutención de la recién nacida.

Por cuestiones del destino y fundamentalmente por razones de estudio, teniendo en cuenta que recién terminamos el colegio, él y este humilde servidor, decidimos viajar a la ciudad de Trujillo para iniciar una fructosa vida de solteros, con la premisa de volver a nuestra ciudad natal, especialmente él por ella y por su hija que lo vieron partir con llantos e impotencia.

Él y yo no teníamos la intención de hacer una vida de estudio únicamente, en la nueva ciudad que nos acogía, pues comenzamos a frecuentar antros, burdeles y lugares donde no cualquier mojigato frecuentaba. Nuestra promesa inicial fue llevar una vida desenfrena de sexo, drogas y alcohol.

Pasaron los años y una noche llego con cara de espasmo. Me dijo:

- Puta mare Huevon, creo que me estoy enamorado de la Ruca con la que estoy trampeando.

Tras la carcajada inicial y al ver que lo que decía no era broma, le contesté que se dejara de joder, que tenía una esposa – para esa fecha ya estaba felizmente casado - y una hija, las cuales lo estaban esperando; y que todo lo que sucedía en esta ciudad se quedaba en está ciudad, que se dejara de estar pensando en ser toda la vida puto.

Siguieron pasando los meses, hasta que un día su esposa e hija, en una visita sorpresa, lo encontraron encamado con su nuevo romance. Fue un hecho desastroso para la vida de mi camarada – o tal vez lo fue para la vida de ellas.

Cuando me contó todos los hechos sucedidos, se notaba en su rostro facciones de frustración, arrepentimiento y resignación. Le pregunte:

- ¿Y ahora que vas a hacer?

Solo atinó a decirme que estaba sumamente arrepentido, pero que intentaría estar con este nuevo amor pasajero para que lo consuele, por que ella era imposible que lo perdone.

Pasaron unos meses más, sucedieron una serie de hechos desafortunados que marcaron la estabilidad emocional de él:

1. “la Ruca” lo dejó y regresó con su ex, pues decía que era el amor de su vida – realmente era un amor pasajero.

2. Se enteró que ella, decidió rehacer su vida y tenía nueva pareja.

3. Las drogas y el alcohol, que nos pareció una diversión al inicio, se descontrolaron. Era una Adicto de ambas.

4. Mando a la mierda los estudios, él decía que ya no tenía razón de ser.

Hable muchas veces con él, para que se rehaga y se olvidara de todo. En una oportunidad le dije, después de enterarme que intento cortarse las venas con un bisturí quirúrgico:

- ¡Imbecil! La próxima vez que intentes matarte, no te hagas arañones en las muñecas, húndete el bisturí y jálalo. ¡No me jodas!, en que mierda piensas, tienes una hija por quien velar, una familia que se preocupa por ti, amigos que creas o no te queremos.

A pesar de todas las mandadas al carajo, las limpias y psicólogos, él seguía obstinado en tratar de recuperar la vida que ya no le partencia, era profundamente deprimente verlo en ese estado.

Una noche trabajando hasta tarde, suena mi celular:

- ¡Alo! - escucho un llanto con voz de desesperación
- Puta mare, Anthony, la cague – reconocí la voz inmediatamente, era él.
- ¿Qué paso huevon? – le digo preocupado
- ¡Puta mare, ¡Puta mare, ¡Puta mare!
- ¿Qué tienes mierda?, tranquilízate y cuéntame que te pasa – supe en ese instante que algo malo había pasado
- Solo quiero decirte, que eres mi amigo y que pase lo que pase, siempre vamos a conservar nuestra amistad

Se escucha un sonido largo del celular en señal que había cortado la llamada.

Media hora más tarde, me llama un amigo en común, bastante perturbado, me dice que prenda la televisión y que después hablábamos, hago lo indicado y veo las noticias:

“Noticia de último minuto, horrendo asesinato en la ciudad de Cajamarca. Un hombre de 24 años mato presuntamente a su ex pareja y a su menor hija antes de incendiar la casa donde vivían estas últimas.

En el lugar está toda la policía local y hay un gran hermetismo sobre lo ocurrido, pero las características del hecho hacen suponer que fue un crimen pasional.

El sujeto, identificado con el nombre de *****, natural de esta ciudad, al parecer tenía más de un año de separación con su victima. Quienes los conocían no se imaginaron un desenlace dramático, pues incluso habían escuchado que está última se uniría, el mes venidero, en matrimonio”.
_

(...)

- ¡Ah! ¡ah! ¡ah! – bastante agitado, marco un número telefónico
- Que tal brother, ¿Como estas?
- Aquí pues jodido, en el lugar de siempre
- Solo llamé para verificar que estabas bien
- ¡Ándate a la mierda!, déjame dormir

Realmente nunca existió asesinato alguno, pero si un encierro:

“El Centro de Rehabilitación para Alcohólicos Anónimos”

2 jul. 2009

CONCHUDO MAN


Conchudo, dícese de la persona que sobrepasa la confianza otorgada. Individuo que no tiene vergüenza, que se vale de su astucia para aprovecharse de los demás y librarse de realizar actividades físicas.

Pensando un poco acerca de esta definición, llego a la conclusión que en algunas oportunidades he estado zambullido en esta situación, por mis hábitos de vida como por ejemplo:

- Nunca haber lavado ningún tipo de prenda, incluidos medias y calzoncillos. Si existiera la ropa interior reversible, tengan por seguro que sería un asiduo comprador.

- No tener la costumbre de lavar lo que utilizo. Coincidentemente, cerca mío hay dos tazas que en su interior se está desarrollando alguna especie de moho por la suciedad que se encuentran (espero que no me sea necesario utilizarlas porque sé que sería capaz de usarlas sin la necesidad de algún tipo de limpieza).

- No saber utilizar la plancha en beneficio de la ropa. El mayor atrevimiento por parte mía es intentar planchar las camisas pero notoriamente no lo hago bien. Algunas veces me han comentado que tengo la camisa ajada, mi respuesta clásica es: “Es el modelo de la camisa, ¡medio arrugada!”.

- Mi poca habilidad para la cocina. Sin exagerar, lo único que preparo sin ayuda son los huevos duros y eso que muchas veces no me quedan tan duros.

Cuando vivía con mis padres en infinidad de oportunidades intentaron enseñarme a realizar estas actividades pero siempre encontraba alguna escusa perfecta para salvarme: “Tengo que estudiar, hay examen mañana”, “¡Que frío!, creo que tengo fiebre”, “Me acaba de llamar mi profesor para ver lo del proyecto de ciencias, ¡Ya regreso!”.

Todo esto es perfecto, hasta el punto de no importarme por el simplemente hecho que es mi vida, pero ¿qué pasaría si la persona con la que sales te dice que eres un conchudo?

Conversaba con Lucy sobre nuestros defectos y virtudes:

- Dime Anthony, ¿qué defectos crees que tengo?, con cara de curiosidad y mirándome directamente a los ojos.

Totalmente cautivado por sus ojos, pensé en algunos defectos, pero como buen caballero que intento ser solo dije:

- La verdad, como recién nos estamos conociendo, no te encuentro muchos defectos. Hasta podría pensar que eres perfecta. Me voy a fijar más en ti para percibir tus defectos.

Punto para mí, me dije a mi mismo. Aún no había alcanzado la suficiente confianza para decirle sus defectillos. Le devuelvo la pregunta:

- ¿Y los míos?

- Bueno en realidad, tienes varios

Con cara de preocupación. Recién comenzamos a salir y ya se ha fijado en mis defectos que serán uno o dos, máximo tres.

- ¿De verdad? ¿Y cuáles son?

Trague saliva para escucharla y ahora con cara de diarrea.

- Te las voy a enumerar: uno, Eres impulsivo; dos, gruñón; tres, testarudo; cuatro, egocentrista; Cinco, jodido; seis, Haragán; pero lo que más me llama la atención en ti es que eres un Conchudo y sin vergüenza completo.
Con todos esos defectos que me menciono sentí que ella me conocía más que yo mismo.
Comencé a recordar dos hechos que me habían delatado frente a ella:
1. La oportunidad que me invito a comer a su casa. Me senté en su mueble, como manganzón, a ver la televisión mientras ella cocinaba.
“Lucy, ¿terminaste de cocinar? Es que tengo mucha hambre”
Con la mirada en la televisión y reclamando como amo y señor en casa ajena.
2. La vez que me llamó a mi celular y me dijo si podía ir a verla para desayunar, lo cual le conteste que estaba en mi cama con una pereza única y le propuse que mejor venga ella a verme. El resultado, es que llegó con el desayuno a mi casa.
En resumidas cuentas, los hombres nos comportamos como animales al tratar de conquistar a las mujeres. Se da el caso que cuando la fémina ha perdido el interés por nosotros, recién nos damos cuenta de nuestras actitudes frente a ellas.
Al parecer aún mi desencanto sigue siendo encanto para Lucy, espero que esto no cambie.

Les dejo un video que me dio risa de un Conchudo en un comercial Mexicano de Papas, espero que les guste.