31 ago. 2009

EL LÍQUIDO ESPECIAL


La pobreza es el producto de la desigualdad social que por diversos factores, como el desempleo, el nivel de ingresos, las políticas económicas, los bajos salarios, la educación, etc; vulneran a la organización como sociedad.

El grupo humano el cual está inmerso en este contexto sufre diversas discriminaciones y abusos por ser considerado un grupo que no tiene capacidad de opinión.

Pero, ¿Qué sucede cuando la pobreza es la que abusa de nosotros?

Existimos un cierto grupo en la sociedad el cual, nos encontramos entre la clase media baja que podemos pagar ciertas cosas y hasta de vez en cuando intentamos ayudar a los más necesitados, pero definitivamente no podemos pagar cosas lujosas.

El hecho de mi comentario anterior lo remarco por que tiene que ver con la historia la cual voy a contar.

Caminaba por las calles de la ciudad de Lima, conociendo su hermosa arquitectura que tiene el centro de esta ciudad, que por cierto no la conozco aún en su totalidad.

Aún desorientado por ser habitante nuevo de esta ciudad, diviso a un policia:

- Disculpe por donde puedo llegar a la Plaza de Armas.

- Mire joven, vaya por esta calle hasta llegar al jirón de la Unión camina de frente y llega a su destino.

Agradecido por la orientación sigo las indicaciones hasta encontrar al dichoso jiron de la Unión, el cual me dí con la sorpresa de que era una calle atiborrada de comercio y que según lo que me enteré esta calle en tiempos antaños fue la via más importante de la ciudad, caracterizada por ser la más aristocrática en donde se reunian los más celebres habitantes.

Andaba entretenido viendo las diferentes cosas que se publicitaban, en el transcurso de ir a la Plaza de Armas, hasta que un niño de aproximadamente doce años de edad con evidente traza de no haber comido por varios días se me acercó y me preguntó:

- Señor ¿le lustro los zapatos?

Puso una cara de tanta tristeza que me apeno mucho verlo rogar para poder brindar el servicio de limpieza de zapatos.

- Pues no sé, he lustrado mis zapatos hoy día – le respondo.
- No sea malo es para darle de comer a mis hermanitos – casi sollozando.

Con esas palabras me convencio para aceptar sus servicios, además es un servicio bastante módico que no cuesta más de un sol (moneda peruana).

- Ok, dale una limpieza rápida que estoy apurado.

Ni bien oyo estas palabra como alma que lleva el diablo, saco inmediatamente sus herramientas de trabajo para lustrar los zapatos.

El niño lustrabotas tenia una destreza y habilidad única para realizar esta tarea que me sorprendio tanto y me causo mucha simpatia.

Conversamos de diferentes cosas, como por que trabaja en la calle o si estudiaba, una conversación muy interesante a pesar de su corta de edad.

- Señor le recomendaria para que la lustrada quede mucho mejor le pongamos un líquido especial para zapatos - me aconseja.
- Dalé ponle lo que quieras – le respondo distraido por la conversación que teniamos.

Terminada la labor con una sonrisa enorme me dice que el trabajo estabá listo.

- ¿Cuánto te debo? – le pregunto metiendome la mano al bolsillo para buscar alguna moneda para pagar.
- Bueno la lustrada más el líquido especial – hace como si hiciera un cálculo mental - son diecisiete soles – con una cara de maldad.
- ¡Qué!, estas loco o que tienes niño – exclamo.
- Pues si amigo, precios son precios si gusta le enseño la cartilla.

En mi mente me estaba acordando de toda la familia del insecto que me queria estafar.

- Sal de aca mocoso no te voy a pagar tanto, si tu dichoso líquido especial es agua con detergente– le respondo cada vez más enojado.

- Ya, mire para que vea que soy bueno, págueme solo dieciseis cincuenta – me dice irónicamente.

- Tú estas bien huevon chiquillo, no te voy a pagar tanto por una lustrada de zapatos – muy enojado.

- Págueme, no le conviene no pagar, yo se lo que le digo – con tono de amenza.

Mientras tanto me doy cuenta que a mi alrededor se forma un grupo de lustrabotas casi de la misma edad.

Busco rápidamente en mi bolsillo cualquier moneda para cancelar la deuda, asustado por las miradas que tenia incrustadas.

- Toma cinco soles, no tengo más – le digo.

- Esta vez lo voy a dejar pasar, así que arranque, arranque antes que me arrepienta.

(...)

Definitivamente si un lustrabotas gana esa cantidad por servicio, está de más decir que he errado la carrera y mejor me hubiera dedicado a lustrar zapátos.

Para finalizar, quiero dedicar este último párrafo a ese chiquillo estafador, pues si bien la sociedad ha hecho que tomes ese camino, te recomiendo tres cosas:

1. Es cierto que la inflación a aumentado los precios de todos los insumos pero “se conciente ps varón”.

2. Si en algún momento piensas en expandir tu mercado, búscame podemos ser socios.

3. Y si no te gustan ninguna de las dos cosas anteriores lo único que me quedaría decir “Ándate a la M... chibolo hijo de P...”.

23 ago. 2009

EL HOMBRE METRALLETA CONTRA EL BAÑO PRESTADO


Siempre he pensado que no hay mejor lugar para ir al baño que el propio. Ocupar tu propio baño es algo tan grandioso y delicioso, por el simple hecho que no existe restricciones, ni inhibiciones para hacer lo que debes hacer. Es donde puedes dar conciertos sinfónicos sin que nadie te diga nada o puedes estar en él cuanto se te de la regalada gana.

Pero ¿qué sucedería si no tienes a tu disposición tu baño y tienes que ir a un baño ajeno?

Para comenzar mi historia, contaré que en el lugar donde laboro me han asignado a un cliente por lo cual tengo que estar en sus oficinas.

Estaba entrando nuevamente a las oficinas del cliente después de almorzar un rico pollo con pallares y se me viene a la cabeza ir al baño, el cual hasta el momento no conocía, para lavarme los dientes.

- Que rico es lavarse los dientes – pienso mientras veo el wáter – no tengo ganas de descargar pero que tal si más tarde el trabajo se acumula y me vienen las ganas, voy a aprovechar ahorita para ahorrar tiempo.

Tal y como lo había pensado, me bajo los pantalones y me pongo a realizar esa dura tarea. Andaba pensando en todas la cosas que tenía que hacer durante toda la tarde, mientras botaba todos los pallares que había comido.

- Los placeres más ricos de la vida son comer, dormir, el sexo y definitivamente cagar – pienso nuevamente, al coger el papel para limpiar las evidencias de los hechos.

Me lavo las manos, me miro al espejo y pienso en lo bien que me queda el nuevo corte de cabello. Agarro la manija para salir de los servicios…

- ¡Olvidé correr el baño! – pienso mientras regreso a jalar la cadena.

Se forma un remolino mientras veo como se va parte de mí por el inodoro pero por alguna razón estos pedacitos se niegan en irse y se quedan a pesar de que el agua ya había dejado de correr.

- ¡No jodan! Ahora no me pueden hacerme esto, saben que estoy en un cliente muy importante, no me van a hacer pasar esta tremenda vergüenza – les digo como si tuvieran vida propia.

Por el nerviosismo y la vergüenza que estaba sintiendo, me imagino que es lo que estos mojones me respondían:

- Pues no Anthony, no nos vamos a ir – responde uno.

- Somos prácticamente tu hijos por qué quieres deshacerte de nosotros, acaso te hubiera gustado que tu mamá al ver lo feo que eras al nacer hubiera jalado la cadena así como así – me dice otro.

Jalo nuevamente la cadena después de haber esperado un rato para que se llene el tanque y nuevamente estos niegas a irse por el desagüe.

Con cara de terror escucho la manija de la puerta, como si alguien quisiera entrar. “Quien está en el baño”, se escucha una voz que le pregunta a alguien.

Quince minutos después y con más de quince jaladas a la cadena, los amigos indeseables seguían flotando y prácticamente riéndose de mi desgracia.

- Ya me cansé, ahora si se fregaron, ustedes se van aunque tenga que meterlos con mis propias manos por el wáter.

Me quito el saco y la corbata, me remango la camisa, diviso alrededor del cuarto en busca de algo que me pueda ayudar y encuentro la escobilla limpia baños.

Jalo una vez más la cadena e inicio la aventura de hacer pasar el baño ayudado con una escobilla, empujón tras empujón en una lucha encarnizada del hombre contra la naturaleza.

El resultado fue peor que el comienzo, ahora tenía un licuado de excremento en el wáter y una escobilla llena de mierda.

La manija suena varias veces, estaba resignado a la vergüenza me imaginaba lo que la gente diría cuando me viera pasar:

“Mira allá va el cagón, el que tiene el culo de metralleta”

Al borde de las lágrimas estaba a punto a salir a enfrentar la triste realidad, de pronto una luz dentro de tanta oscuridad, me viene una idea…

- ¡Un momento! – me digo – nadie me ha visto entrar entonces puedo salir de esta, si nadie me ve salir.

Abro la puerta con mucho cuidado y de reojo veo hacia afuera. No diviso a nadie en el camino y salgo prácticamente corriendo hasta mi escritorio sin que nadie se dé cuenta.

Lo que supe después es que el conserje estaba renegando por lo que tuvo que limpiar en el baño, lo que yo lógicamente me sorprendí en el momento que me contaron.

De todo esto he sacado dos conclusiones:

1. Nunca pero nunca, coman pallares si es que no están en la comodidad de su casa y especialmente en la comodidad de su baño.

2. Y por último, piensen mucho antes de entrar a un baño ajeno y de las consecuencias que puede traer su relación con el propietario de este mismo.

17 ago. 2009

LOS CRISTALITOS AZULES


Hace un par de años andaba participando en un festival de teatro, en el cual me tenía muy interesado por todo el arte y colorido que emanaba de dicha actividad.

El grupo con el cual participaba estaba atento a todas las puestas en escenas que se presentaban pero hubo una pequeña compañía que nos llamo mucho la atención, por lo que nos sentamos en las primeras butacas para ver su presentación, de pronto aparecieron dos jóvenes en escenario, uno con diferentes y peculiares instrumentos, el otro cargado de expresiones y alegría, eran cuentacuentos:

“Hace mucho tiempo en una ciudad pequeña pero hermosa, vivía un niño chiquito y regordete, llamado “Juanito” el cual por la franqueza y crueldad infantil de sus compañeros, era molestado como el gordo del salón. Ese tipo de apelativos había hecho de Juanito un niño introvertido y solitario pues prácticamente no tenía amigos.

Un día, en el salón de clases la profesora entra con una niña que tenía un vestido largo, blanco y con puntos negros, y dice:

- Niños, su atención por favor, tenemos una compañerita nueva su nombre es María, por favor démosle la bienvenida.

- Bueno días María - todo el salón al unísono le da la bienvenida a la niña nueva.

- Elije el asiento que desees y acomódate María - Dice la profesora.

Por cuestión del destino y mucha suerte, María vio un lugar desocupado al lado de Juanito, tal y como le habían dicho se acerco y acomodo, volteando a mirar a Juanito brindándole una hermosa sonrisa en señal de cordialidad y de amistad.

Juanito por su lado se puso muy nervioso e hizo como si no la hubiera visto, como si la sonrisa no fuera para él e ignora completamente el gesto de amistad que le ofrecían.

Pasado este primer bochorno, a la hora de recreo como siempre, Juanito estaba solo mirando como los demás niños jugaban, de pronto siente una mano que le toca el hombro:

- Hola soy María – con una enorme sonrisa – somos compañeros de salón, ¿Cómo te llamas?

Juanito helado al ver la figura de la compañerita nueva, trato de ser firme en su respuesta pero sintió esa sensación cuando la voz se te quiebra.

- Ju ju ju anito – muy nervioso por ser la primera vez que alguien se le acerca de esa forma y mucho más nervioso por ser niña.

- Mucho gusto Juanito quieres ser mi amigo, es que como soy nueva en el colegio, no conozco a nadie, me gustaría alguien con quien hablar…

De esa forma Juanito y María iniciaron una hermosa amistad y siempre los veían juntos. Donde estaba Juanito estaba María y donde estaba María estaba Juanito.

Un día como cualquiera a la hora de recreo María le dice a Juanito:

- Te tengo un regalo – mete la mano al bolsillo y saca un regalo pequeño, muy bien envuelto

- ¿Para mí? Pero hoy día no es mi cumpleaños, ni tampoco es navidad

- Solo quise regalártelo. Toma – le da el regalo en las manos mientras baja la mirada en señal de timidez.

Juanito muy emocionado pero a la vez muy discreto, corre al salón de clases abre su mochila y guarda el regalo con mucho cuidado.

Llegada la hora de salida Juanito lo primero que hacer es despedirse de María y sale corriendo con rumbo a su casa, corre por toda la calle, llega a su casa, saca su llave, abre la puerta, sube las escaleras, llega a su cuarto, abre su mochila, saca el regalo y con mucha delicadeza lo abre.

Mira fijamente el regalo y con mucha extrañeza nota que era un “Cristalito Azul” en forma de cuadrado.

“Que regalo para más extraño, a quien se le ocurriría regalar un Cristal de color azul de forma cuadrada – se dice así mismo Juanito – pero bueno, un regalo es un regalo, ya le encontraré alguna utilidad”

Al día siguiente en el colegio, en la hora de recreo, Juanito se acerca a María y le dice:

- María el regalo de ayer estuvo muy bonito, muchas gracias eras una niña muy buena.

- Qué bueno que te haya gustado tu regalo Juanito, pero ¿qué crees? Hoy día también te tengo otro regalo – le entrega otro objeto muy bien envuelto en las manos de Juanito.

- ¿Otro regalo para mí? Pero María que hecho para que me des otro regalo.

- Es por el aprecio enorme que te tengo…

Igual que el día anterior Juanito corre al salón y guarda el regalo en la mochila. Nuevamente, suena el timbre de salida y Juanito corre a su casa, llega a su casa, saca su llave, abre la puerta, sube las escaleras, llega a su cuarto, abre su mochila, saca el regalo y lo abre.

Mucho más extrañado mira el regalo, era un “Cristalito Azul” pero esta vez en forma esférica.
“Otro cristal azul, que pasa con esta niña, acaso le gustaran los cristales azules. Como dice el dicho a caballo regalado no hay que mirarle el diente”.

De la misma forma al día siguiente Juanito le agradece a María por su gentileza con los regalos consecutivos.

- Hoy día te tengo otro regalo – dice María.

- ¿Otro regalo? – muy extrañado responde Juanito.

- Si, espero que te guste como los otros dos.

Igual que los días anteriores, Juanito guarda el regalo en la mochila, espera la hora de salida, corre a su casa, llega a su casa, saca su llave, abre la puerta, sube las escaleras, llega a su cuarto, abre su mochila, saca el regalo pero en comparación de los días anteriores, esta vez era…

“¡Otro cristalito azul y de forma triangular! – se dice Juanito – que niña para más extraña regalando cristales azules, acaso nadie le abra enseñado el termino de la palabra regalo”.

Así semana tras semana, María le regalaba un cristalito azul a Juanito, de diferentes formas: Cuadrados, esféricos, triangulares, rectangulares, rombos, trapecios; una infinidad de formas para los dichosos cristalitos azules.

Hasta que un día Juanito, muy enojado, decide reclamarle a María el motivo por el cual le regala tanto cristalito azul.

- Juanito hoy día también te tengo otro regalo – dice María.

- ¿No me digas? – Sarcásticamente – ya pues dámelo.

Sin ningún tipo de recato abre el regalo en frente de María.

- ¡Otro cristalito azul!, María dime ¿por qué me das tanto cristalito azul?, tengo cristalitos de todas las formas y a cantidades, no sé qué hacer con todos ellos, ya me cansé de que me regalaras tanto cristal azul que no tiene ninguna utilidad.

María muy avergonzada y con los ojos llorosos responde:

- Pues si quieres saber el motivo, te lo voy a contar. Cuando yo era más pequeña hice un juramento, que el día en que me enamorara del primer hombre en mi vida le voy a regalar... - muy triste - "el cielo en pedacitos".

5 ago. 2009

CONVERSACIÓN SOBRE LA FRUSTRACIÓN

Conversando con buen amigo en el almuerzo resultó una charla muy interesante.

- ¿Y que es de la vida de Frank? – Le pregunté.

- Pues ahí, trabajando y puteando sin control – me responde con una sonrisa en los labios.

- ¿Cómo que puteando?, yo recuerdo que él tenía enamorada y estaba a punto de casarse.

- Pues sí, lo que sucede es que hace como cuatro meses, ella viajo a Panamá por una cuestión laboral, un mes después lo llamó y le dijo que estaba enamorada de otra persona - suspira indignado.

- ¡Ah no jodas! – le digo.

- Y ahora dice que está embarazada – con expresión de frustración, como si la desgracia fuera propia.

- ¡Mierda que pendeja!

- Siempre existe alguna persona que nos jode la vida.

- Tienes mucha razón – le respondo muy melancólico.

3 ago. 2009

AL OTRO LADO DE LA LLAMADA


[…] Hola Anthony, acaso no recuerdas que te dije que no me llamaras, que borraras mi número y que no me buscaras más, ¿qué es lo que quieres? […] ¿Como estoy? Después de todo lo que hemos hablado, me preguntas como estoy. […] ¿Tú y yo?, no existe nada entre tú y yo, así que por favor deja de jugar con mis sentimientos, que estoy cansada de todo esto. […] ¡No seas cínico!, está claro que no me quieres, ni quieres nada conmigo, por ese tipo de comentarios me pones de mal humor. […] Si realmente me aprecias, por qué te comportas como un perfecto idiota que parece que no tiene sentimientos, me sorprende realmente tu actitud. […] Tu mismo lo has dicho eres un patán, que a pesar de que está enamorado de otra persona me buscas y me dices que me quieres, cada día que pasa te odio más, ¡Eres un imbécil desconsiderado! […] Entonces demuéstramelo, dile a tu corazón que piense únicamente en mi, acaso te gustaría que te haga lo mismo. Por favor Anthony reacciona, ya no eres ningún niño para estar actuando de esa forma, o me quieres o no me quieres, es tan simple. […] Entonces está claro no me quieres, eso es lo que quieres decir, déjame en paz por favor que quiero dormir. […] Por qué me haces esto, por qué quieres llenarme de ilusiones, ¡Te odio! ¡Te odio! […] Como desearía nunca haberte conocido, nunca haberte llamado creyendo en una estúpida amistad que tuvimos. […] ¡Amarme!, si tú no piensas en nadie más que en ti mismo, como se te ocurre que me vas a amar, si lo único que buscaste es olvidarla a ella, querías sacarte el clavo con otro clavo. […] Estoy harta de todo esto, de tratar que me quieras, de tratar que me busques, que me necesites. Yo Tengo la solución para que no vuelvas a preocuparte por mí. […] No me vas a volver a ver nunca más, por lo mínimo no me vas a ver viva la próxima vez. […] Ahora quieres preocuparte por mí, nunca has hecho eso, me sorprendes. Dame un minuto, Déjame buscar algo […] ¡Tonterías!, pues son mis tonterías y punto. […] Ya es demasiado tarde Anthony. Como me hubiera gustado que me quisieras como yo te quiero. Chao, Te mando un beso. […] Hasta siempre Tony, nunca me olvides. Adiós. […]