20 may. 2009

LOS HOMBRES TAMBIÉN SON CELOSOS Y LLORONES

En muchas oportunidades he sentido celos de mi pareja, por diferentes razones y le he reclamado con algunas expresiones como estas: “¿Por que te has puesto ese polo tan chiquito?, ¡Se te ve el alma!”, “No me digas, ¡tu amigo del trabajo!”, “y tú ¿Como sabes que tiene enamorada?”.

Es cierto que todos sentimos esa necesidad de exclusividad y de ser insuperables, pero cada vez que aparece un tercero en una relación, provoca la sensación de pérdida de esa exclusividad, por lo cual aparecen: “Los celos”.

Podemos decir que los celos en cierta medida, son necesarios y pueden causar cierto halago hacia la persona amada; pero, ¿Que pasa cuando los celos son incontrolables y enfermizos?

Era aproximadamente las 10 de la noche, estaba buscando en la televisión la serie animada “Padre de Familia”, la cual había leído que estrenaban la novena temporada, por lo que me dio curiosidad verla. Mi amiga Lucy me llama al celular:

“Anthony, hazme un favor puedes venir a verme. Tengo un problema. Estoy en plaza San Miguel. Es urgente”

Me causo mucha inquietud, solo le pregunté si estaba bien. Ella me responde “solo ven rápido“. Lo único que atine en decirle fue “no te muevas, en unos minutos estoy allí”. Preocupado salgo inmediatamente a tomar taxi, la primera idea que se me viene a la mente es “¿Que le abra hecho el imbecil de su enamorado?”

Llego a Plaza y la encuentro sentada, con evidencias de llanto en su rostro. En el momento que me ve, corre hacia mí, me rodea con sus brazos y se echa a llorar.

“No sé si te he contado, pero ya no estoy con Jean. Le he dicho que ya no lo amo, pero no le importa y me esta acosando constantemente, ya no se que hacer. Hace rato fue a mi trabajo, llego con un ramo de flores y me negué a recibirlas. Se molesto mucho y quiso que subiera a un taxi con él a la fuerza. Por suerte el vigilante de la empresa se dio cuenta y le dijo que se retirara. Estoy muy asustada amigo”.

Le digo que vayamos a su casa, que la iba a acompañar hasta que le pase el pánico. Tomamos un taxi y al llegar a su puerta ella me dice: “No mires ahora, pero Jean esta sentado en el parque de frente”, siento una sensación de escalofrío que recorre todo mi cuerpo.

Jean se da cuenta de nuestra presencia y comienza a acercarse. Mi sorpresa es grande al notar que en las manos tenia dos botellas Twist off (Botella de cerveza de 355 ml), las cuales pensé que podía usar como arma en contra mia; en su rostro se notaba claramente la ira que emanaba su ser y lo peor de todo, es que al parecer esa furia era por mi persona. Estaba seguro que él quería reventarme por estar con su enamorada en ese momento. A cada paso que daba, me imagino los diferentes avatares que podría realizar para enfrentarme a este manganzón:

a. Me acuerdo las clases de Karate que recibí a los ocho años. Pensé meterle mi famoso puñete de Karateka, que por cierto, nunca me funciono cuando entrenaba. Ahora que pienso fríamente, mi Sensei me decía que mi especialidad era el Kata, que es una especie de movimientos unipersonales de karate, como si estuvieras bailando, nada varonil para mi gusto; además, me decia que no se me vaya a ocurrir enfrentarme a nadie, por que las veces que lo intenté hasta las niñas de cinturón blanco de mi clase me vencían.

b. Recordé que uno de mis programas favoritos en la televisión en una época fue la lucha libre, me imaginé meterle una lanza (golpe del hombro contra el estomago) y terminarlo con una llave rompe cuellos, tal y como lo hacia el Undertaker (Uno de mis luchadores favoritos).


c. Otra alternativa que imaginé, fue que en el momento que me lanzara la botella, me arquearía mismo Matrix para esquivar el botellazo, saltar y en el aire propinarle una patada directo en el pecho.



d. Pensé también, que cuando se me acercara, le podría meter un cabezazo, mismo Zidane, para ponerlo alerta de que no iba ser fácil derrotarme. Abandone esta idea, al darme cuenta de la gran diferencia de tamaños que existía, solo que haya querido matarlo de cabezazos en los testículos.


El momento de la verdad llegó, se acercó a nosotros y en lugar de que sucediera lo que me había imaginado, el comenzó a rogarle a Lucy, de que no lo dejara, que estaba profundamente enamorado de ella y que lo perdonara por lo idiota que se había portado, sus lagrimas comenzaron a brotar y lloró como un niño. Fue una escena patética.

Semanas después Lucy me contó que no volvió con Jean, que todo lo que ella sentía por él, se había terminado.

Finalmente, como creo que ya no tengo novia, voy a invitar a salir a Lucy, sin preocuparme de novios celosos, ni llorones.

12 comentarios:

  1. Todos tenemos nuestro lado sensible donde nos quejamos y lloramos como bebés pero a veces ustedes los chicos aumentan ese lado suyo a mil por ciento!! especialmente si esta enfemitos no?

    jaj
    gracias por la visita
    bsos de Recién casada

    ResponderEliminar
  2. Los seres más indefensos en el mundo, definitivamente, son los hombres cuando están enfermos. No queremos hacer nada de nada.

    Gracias por tu visita, nos leemos.

    ResponderEliminar
  3. hay caray..celiños..k fea nota, pero asu k acosador, y ahora tu le entras ahi con la amia haha bien ahi....

    Muy aparte de el chiste, los celos de pareja afectan feisimo (no me incluyo), porque siempre estarás ahii al pendiente de medio mundo, y al final nucna gozaras de tu rela....


    undertaker ..rulz!!!!!

    ResponderEliminar
  4. Lo fundamental en una relación es la confianza (aun que suene como un cliché que siempre se repite), cuando se pierde el respeto por la otra persona, es difícil que volvamos a tenerlo.

    Gracias por tu visita Amiga

    Chancita

    ResponderEliminar
  5. Ey Anthony... te fregó la noche... tamales hubiera sido la voz una rompecuellos en el acto... con ojos blancos y todo...

    Bueno suerte con lo de la amiga... y siga caminando... siempre caminando...

    ResponderEliminar
  6. jaaaa me he reido muchisimo con tu post, me encanto eso de alucinarte karateka y acordarte de las clases que te daban cuando eras pequeño y lo de matrix fue preciso jaja que ideas las tuyas.
    ya te sigoo :D

    ResponderEliminar
  7. Definitivamente ustedes -los hombres- son más celosos y llorones que nosotras, aunque les cueste admitirlo.
    Besos.

    ResponderEliminar
  8. Hola paseando por ahi.. me encontre con tu blog y me gusto muchisimo asi que si me permites aki seguire pasando.
    Un saludo desde Mexico.

    ResponderEliminar
  9. JEC: Siempre existirá una segunda oportunidad donde pueda aplicarle la rompecuellos (bueno si el miedo no me vence primero). Y siempre Caminare, Caminare y Caminare. Gracias por tu visita.

    FUGITIVA: Me halagas al saber que te has reído, espero siempre tu visita. Y gracias por leerme besos.

    Lafrau: Bueno aquí existe un hombre que no le cuesta admitirlo, Somos más celosos y llorones jeje también somos quejones, indefensos, torpes, etc. Y muchos apelativos más que mejor la dejamos allí, porque la Confederación de Hombres unidos del Planeta (CHUP) me puede expulsar por revelar secretos de Estado. Besos para ti también y gracias por tu visita.

    Lulu: Nos fue suerte, fue el destino que se confabuló para encontramos. Me gusta que te haya gustado mi blog jaja. Espero encontrarte más seguido.
    Besos enormes para ti y para todos los hermanos Mexicanos (especialmente para las hermanas ja).

    ResponderEliminar
  10. Bonito post. Estoy de acuerdo con Lafrau, a la hora de a verdad, los hombres sois más llorones pero no lo quereis admitir.

    Los celos son cosa muy mala, xq te hacen perder la cabeza y puedes hacer cualquier estupidez. Lo mejor es intentar fiarse de la pareja y tener el autoesima alto, xq asi si tu pareja te engaña él/ellla se lo pierde xq tú te vas y tan tranquilo/a.

    Chauuu!

    Blanca

    ResponderEliminar
  11. Blancanieves: jajaja si me diras a mi, que he tenido que aguantar enamorados de amigas celosos y hasta de mi ex que era super celosa. Besos gracias por tu visita.

    ResponderEliminar
  12. muy bueno este blog!

    ResponderEliminar